Relaciones y conflictos entre niños

¿Cómo afrontamos los conflictos entre los pequeños?

Ya nos ha pasado varias veces, pero esta última vez ha sido escandalosa. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos con unos amigos. A causa de la crisis él había encontrado un trabajo con horarios imposibles y además viven a 100 km. de casa, así que hacía como un año y medio que no quedábamos. Los niños se llevan únicamente un mes y medio, lo cual era una pena. Primero vinieron ellos a casa. Nosotros preparamos a BB, como lo hacemos siempre: Hoy vendrá tu amiguito y hay que dejarle los juguetes para que podáis jugar ambos juntos. BB lo entendió en seguida, no tiene problemas para compartir. Cuando llegó, nos dimos cuenta de que chocaban un poco. No le dimos excesiva importancia aunque el amiguito se quiso llevar juguetes y chucherías de BB, sin que sus padres se inmutaran para sorpresa nuestra, es más sus padres le dijeron al niño que me preguntara a mí, si se podía llevar los juguetes de Bebé. ¡Alucinante! 

Esta semana hemos ido nosotros a casa del niño. Y ha sido algo excepcional. En su casa el amiguito era el rey. No se podía tocar nada, no dejaba nada y lo poco que había traído BB de nuestra casa, también lo quería para él. Para sorpresa nuestra, sus padres (la madre, mi amiga, particularmente) no hacían nada. Ella sólo lo tranquilizaba y buscaba más cosas con las que jugar (sin percatarse que sacara lo que sacara, él lo querría todo para él. El papá sí se daba cuenta y lo castigó de mala manera un par de veces. El amiguito salió llorando, BB salió llorando varias otras veces porque no le dejaba nada y la mañana fue íntegra para vigilar que no se engancharan. HORRIBLE. Por la tarde pareció que se entendían algo mejor, aunque se volvieron a enganchar con empujón incluido un par de veces. Yo llevé chucherías y el niño las quería YA, y para mi sorpresa, los padres no lo paraban. No sé, me pareció que estaba muy acostumbrado a salirse siempre con la suya y a tenerlo todo.
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Dimos un paseo con las bicicletas, BB nunca ha mostrado mucho interés pero lo intentaba y consiguió pedalear 5 veces seguidas, que para nosotros ya era un gran logro. Pues el otro niño, que ya dominaba, ¡venía a burlarse de ella porque no sabía! Para BB fue un poco una tortura. Le dijo muchas veces que ya no sería su amigo, pero al otro le dio igual. Yo ya no sabía qué hacer. Me vi obligada a intervenir 2 veces, cuando el niño quiso quitarle los juguetes de casa que BB había llevado y el padre del niño también apoyó mi iniciativa, pero lo hice contra mi voluntad, ya que creo que esta negociación es la que deben tener con sus padres. 

De vuelta BB nos dijo que su amiguito no le dejaba nada y que no quería ser más su amigo, cosa que nos parece normal. A nosotros tampoco nos gustó el comportamiento de los niños, pero sobre todo el de los padres. Nos cansamos de dejar ganar al niño y de que BB siempre saliera perjudicado y yo particularmente me sentí culpable de no poder poner orden. ¡Buff! Fue una situación muy violenta.

Algo así ya nos había pasado con el primito de BB, pero algo mucho más light. El primito también tiene un sentido de la posesión muy desarrollado, pero tiene por encima a su madre. Su madre está permanentemente encima de él corrigiéndole ese defecto y el niño, muy a su pesar, acaba cediendo en muchas ocasiones. Puede ser que se discutan, pero es un detalle anecdótico. Y nosotros valoramos que su madre esté encima de él para que BB también pueda disfrutar de los juguetes de su primo.

Soy consciente de que a nadie le enseñan a ser padre y que a muchos nos irían bien clases de cómo educar, cada uno en un capítulo diferente. A este amiguito de BB si no se le corrige este defecto, puede que le lleve a un estado de frustración permanente. Pero, ¿quién es el chulo que le dice a los padres que no lo están haciendo bien?