Gastronomía navideña en familia

Actividades culinarias para el mal tiempo


Diciembre es el mes dedicado a la cocina por excelencia. Las fiestas hacen que tengamos que rebanarnos un poco los sesos para ver qué preparamos para no repetirnos con lo que vamos a comer en otras casas y también preparar comidas relativamente sanas, no muy complicadas y que sean del agrado de todos, especialmente de los más pequeños. Además el mal tiempo y la falta de luz favorece las actividades de interior, por lo que son actividades que si se eligen bien, se pueden compartir con nuestros niños.
Este año nos estamos especializando un poco en gastronomía y estamos arriesgando. En primer lugar hemos preparado los típicos canelones de navidad junto con BB. Evidentemente, con lo laaaarrrrgggooooo que es el proceso para cocinar los canelones, sólo hemos implicado a BB en la parte final: el relleno de los canelones y la elaboración de la bechamel. Es la parte más lúdica y no se ha hecho nada pesado. Nos salieron en total 40 canelones que saldrá para una tapa de 3 por cabeza para el día 25 (¡después de horas y horas preparando el relleno y cociendo la pasta!).

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Por otro lado, también hemos preparado galletas con formas para después de las comidas. Compramos el molde de Lekue de animales, tengo otros moldes con motivos navideños que también he incorporado (aunque entre nosotros, lo cierto es que no van tan bien). He tardado un buen rato en hacer la masa, pero al final lo he conseguido. La parte final en la que había que sacar las formas, ha sido todo un éxito. BB ha colaborado entusiasmad@ con la tarea y una vez fuera del horno ha catado todas las formas que habían sufrido un desperfecto :)

Y finalmente nos quedará el postre. En Navidad, lo cierto es que existe una gran diversidad de postres que quedan bien tras las copiosas comidas: flan, pastel de queso y limón. No obstante, vamos a romper una lanza por la fruta y vamos a destacar la macedonia de Navidad. La Macedonia es una gran aliada a la hora de tratar de digerir alguna parte de lo que se aloja en nuestro estómago tras una copiosa comida navideña. Nosotros picamos la fruta y BB se encarga de hacer los zumos en el exprimidor eléctrico y añadirlos a la mezcla. Por lo que quedan todas las frutas (naranja, manzana, mandarina, plátano, kiwi y pera) bañadas en zumo, y lo cierto es que entra muy bien tras un ágape de Navidad. 


Dado que el tiempo no acompaña en absoluto, la cocina parece un buen lugar en el que pasar ratos, además posteriormente nos damos cuenta de que BB valora muchísimo los platos que preparamos en conjunto, le gusta mucho probarlos y siempre alega que están más buenos los que hacemos juntos que los que cocinan sólo papá o mámá :)))

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